MADRID
Última actualización 19/02/2010@13:58:44 GMT+1
Los agentes municipales de Madrid impusieron el año pasado un total de 53.623 multas por consumo de alcohol en la vía pública, es decir, por practicar botellón, y 300 propuestas de expedientes sancionadores por ruido, según datos de la Oficina de Atención al Ciudadano de la Policía Municipal.
De hecho, los policías han puesto cada día una media de 147 multas. Así, 2009 se ha convertido en el año con más 'botellones' frustrados del último lustro, ya que en 2008 se tramitaron 45.082 sanciones, 45.820 en 2007, 38.636 en 2006 y 23.755 en 2005.
Aunque las quejas vecinales y la repercusión social y familiar de este fenómeno juvenil era más elevado a principios de esta década que hoy en día, las multas no han dejado de aumentar desde la entrada en vigor de la Ley Antibotellón en 2002.
DOS MIL INTERVENCIONES POR RUIDO
Además, los agentes municipales realizaron el año pasado 304 expedientes por venta de alcohol en establecimientos no autorizados, 38 por venderlo a menores en locales no autorizados y 37 por expender alcohol a menores en comercios autorizados.
Respecto a los ruidos, la Policía recordó que la forma más eficaz de colaborar adecuadamente contra estas situaciones molestas para el vecindario es la denuncia en la Oficina de Atención al Ciudadano de la Policía Municipal del foco emisor del ruido, ya sea una vivienda o un local.
La Oficina trasladará inmediatamente esta información a un servicio de seguimiento compuesto por agentes municipales y técnicos de Medio Ambiente, que concertarán la correspondiente cita con el denunciante para realizar la medición con sonómetro e iniciar el correspondiente expediente sancionador. Durante el año pasado se realizaron por este procedimiento más de 2.000 intervenciones y 300 propuestas de expediente sancionador.
LOS 'BOTELLONEROS', CADA VEZ MÁS MAYORES
Siguiendo con el fenómeno del 'botellón', según los datos del Cuerpo de Policía Municipal, sólo se interpusieron en 2009 un total de 212 multas a menores de edad por beber alcohol en la vía pública madrileña, lo que representa el 0,4 por ciento del total.
En este sentido, el número de menores multados por ingerir alcohol en la vía pública ha descendido un 49 por ciento entre 2005 y 2008, un 96 por ciento si se toma como referencia sólo el distrito Centro. En el caso de menores, la Policía traslada a los progenitores la información y denuncia correspondiente.
Y es que, a pesar de la percepción general de que el botellón está extendido entre los adolescentes y estudiantes de Educación Secundaria y Bachillerato, la realidad es que la mayoría de los que llevan a cabo esta modalidad ilegal de ingesta son universitarios, veinteañeros y, cada vez más, treintañeros.
De hecho, la edad media de los 'botelloneros' ha aumentado en los últimos años, ya que este fenómeno ha cumplido ya más de una década y muchos de los que comenzaron a practicarla a finales de los 90 continúan ejerciéndola hoy en día.
LA PALMA, EN EL DISTRITO CENTRO
El distrito Centro es, desde la entrada en vigor de la Ley, el que más multas por botellón acumula. No obstante, los recargos tramitados por la Policía Municipal no paran de aumentar en una zona en la que, no obstante, han cambiado los puntos neurálgicos de práctica del botellón.
Así, los puntos de encuentro callejero etílico han pasado de la plaza de Dos de Mayo, Moncloa, Génova o Alonso Martínez a la Plaza del Rey, la de Vázquez de Mella y la Plaza de Chueca, al amparo de la llegada de cientos de jóvenes todos los fines de semana al barrio más de moda de los últimos tiempos.
La Plaza de Vázquez de Mella reúne las condiciones de estar cerca del barrio de Chueca y a pocos metros de la Gran Vía. Los viernes y sábados y, cada vez más, los jueves, se ha asentado como lugar imprescindible para todo 'botellonero'. Pese a las multas de 300 euros y la presencia de coches de Policía, los jóvenes se arriesgan haciendo piña con decenas de habituales a esta práctica.
La Plaza del Rey es otro de los focos de 'moda' del botellón actual. A pesar de estar cerca del Ministerio de Cultura, los jóvenes colocan sus 'minis', hielos y bebidas a veces enfrente de las puertas ministeriales. Por pocos euros, varios litros de alcohol, principal argumento de los defensores de esta práctica, y más en esta época de crisis. EP