Hemeroteca :: 28/02/2010
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OPINIÓN
Última actualización 26/02/2010@16:33:07 GMT+1
La tibia relación de cariño que pidió en una ocasión el actual presidente del Gobierno a los sindicatos, para que no le zurren políticamente, por muy mal que lo estuviera haciendo, como así es, ha estado calentando al mandatario hasta este mes de febrero, con San Valentín de por medio. Hasta el 23F.
El 23 de febrero de 2010, fecha conocida en los aniversarios como el 23F histórico por un golpe de Estado, cambia su sentido para sumar también otro golpe, pero ahora contra el Gobierno que peor gobierna la economía de España desde que la democracia se instaló en este país en 1976. (Y no vamos a compararlo ahora con otros gobiernos no menos desastrosos, pero de períodos ya demasiado antaños).

Y sí es verdad que España no se va a hundir por qué haya un Ejecutivo malo, porque España ha sufrido en toda su historia (para los que lean la Historia sin manipular), de cientos de peripecias, guerras y dictaduras, y aquí estamos, pero lo que hay ahora es lo que hay. Los países siguen adelante y los que caen al olvido son los políticos, que, pasado un tiempo, se convierten en meros recortes de hemerotecas de periódicos y libros con apuntes cronológicos.

Lo del pensionazo, ese recorte social que probablemente se vaya a ejecutar antes o después, porque las cuentas no cuadran, pues ha hecho saltar las alarmas de estos sindicatos que se dicen defensores de los trabajadores; aunque los sindicatos actuales han llegado a un estado de ánimo en el que lo que parece que defienden es cómo no trabajar o hacerlo lo menos posible, porque no protestan igual contra la cada vez mayor tasa de paro, camino del 20 por ciento.

El pensionazo es otra cosa, porque es para trabajar más. Es cierto que los trabajadores pasamos horas y horas pegados al curro y que todos deseamos el beneplácito de que lleguen las vacaciones, en forma de siestas, fines de semana, viajes de placer o jubilaciones anticipadas: pero eso de que te digan que hay que trabajar dos años más, uff, qué mal, qué mal. Toda la vida dándole al pico y a la pala para llegar a esto.

Los sindicatos acaban de descubrir que el presidente es un ocurrenciólogo y hay dos cosas que se le han ocurrido que no se soportan: que se trabaje hasta los 67 años y que haya que laborar no 15, sino 25 años para calcular la prestación. Eso es un recorte social sí, pero los tiempos cambian, vivimos más y no sabemos si habrá pasta para todos para entonces; demasiado largo lo fiaís, que diría Tirso de Molina al burlador de Sevilla o de la Moncloa. Que cada cual aguante su vela, no se fíen de los políticos. De momento, valga la protesta del grupo de presión, que para eso estaban: el 23F, el primer golpe sindical al Gobierno de ZP, el que más paro tiene en su currícula vitae en menos tiempo: más de 4 millones de desempleados. ¿Se han acabado los paños calientes?
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