OPINIÓN
Última actualización 13/04/2010@06:50:24 GMT+1
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| RAFAEL TORRES |
Al fino aire de la primavera se sobrepone, corrompiéndolo, el hedor que desprenden los episodios de regresión democrática que se suceden éstos días. El juez Varela acelera cuanto puede, y cuanto a lo mejor ni puede ni debe, el remate de su monumental "Mecano" jurídico contra Garzón, el juez que osó mentar judicialmente la nunca prescribible criminalidad del franquismo, y en el Cabanyal la Policía, que debería defender a las víctimas de las demoliciones ilegales de Rita Barberá, las golpea con saña.
Es probable que Varela pueda encontrar en los reglamentos procesales algún resquicio para empapelar a Garzón cual desea la Falange, nada partidaria, como es natural, de sus investigaciones, pero nunca podrá encontrar nada, ni en el ámbito de la Justicia verdadera, ni en el de la decencia histórica, ni el el de la lógica democrática, que impida a un juez investigar un crimen, tanto más si de ese crímenes fue víctima España en su conjunto, sus hijos, sus bienes, su prestigio y, como vemos, su futuro, al parecer ya para siempre hipotecado por aquél genocidio. La Ley de Amnistía del 77 que se esgrime para anular de entrada y de raíz cualquier intento judicial de llamar a las cosas por su nombre y, a su socaire, arbitrar las reparaciones pertinentes que aún pudieran favorecer a las víctimas, fue, no conviene olvidarlo, promulgada por el propio franquismo (UCD) en tiempos pre-constitucionales. ¿Cree el juez Varela que los españoles, muchísimos de los cuales ni habían nacido entonces, han de someterse eternamente, bovinamente, a los designios torticeros y autoexculpatorios del franquismo? Imposible que lo crea.
La primavera en Valencia, por lo demás, es particularmente hermosa, o lo era hasta que la Policía Nacional, garante del cumplimiento de la Ley y servidora de la ciudadanía, se puso de parte de quienes la conculcan (nadie puede derribar un barrio y miles de hogares porque sí, en base a una majadería urbanística) y agredió a la gente. Los antidisturbios vestían de azul, pero parecía gris.