OPINIÓN
Última actualización 17/07/2010@11:45:27 GMT+1
Siempre he creído que los nacionalismos en pleno siglo XXI es como volver a tiempos prehistóricos de territorios y fronteras tribales, a una lucha política del pasado que sólo perjudica al presente. Que los países balcánicos se separasen como lo hicieron, con una guerra, no de palabras, sino destructiva, para ahora intentar entrar todos en la unión de la Comunidad Europea es como poco para preguntarse dónde están los grados de intelectualidad y sabiduría económica de unos territorios que prefieren ser cabeza de ratón, en aldeas territoriales, a corazón de león en el seno de un país más grande que, a su vez, se integra en la gran Europa. Cataluña es un ejemplo más de esa ignorancia.
Ya de por sí, la posibilidad de hablar dos idiomas en un mismo territorio, español y catalán, es una riqueza. Hablar dos idiomas en cualquier lugar del planeta es envidiable. Más envidiable si en vez de dos, uno es capaz de hablar en tres, cuatro o más lenguas.
Primar al catalán perjudicando al español (o castellano) es caminar para atrás, económicamente. Los estudiantes de Erasmus que quieren venir a España no quieren ir a Cataluña, evidentemente, si se les va a obligar a aprender catalán en lugar del español; porque, saliendo de Cataluña, ¿a dónde va uno a hacer negocios hablando en catalán?
Los grandes estudios de Hollywood ya han dicho que no van a doblar películas al catalán, por mucho que lo exija el Gobierno catalán, porque Hollywood y los empresarios del cine lo que buscan es hacer negocio y haciendo el doblaje al español ya tienen un mercado de 450 millones de hablantes; y si el negocio no es rentable, pues se acabó el negocio; no les merece la pena invertir en un doblaje extra –al catalán– para un mercado minoritario y sobre todo cuando los catalanes entienden perfectamente el español.
Quieren obligar a los comerciantes a atender al público en catalán. ¿Quiere esto decir que los turistas, muchos de ellos extranjeros que hablan inglés, o españoles no van a poder ser atendidos porque al señor Montilla, que es de origen andaluz, se le ha metido entre ceja y ceja que hay que hablar catalán por narices dentro de Cataluña? Si en Madrid hubiera que poner en español todos los letreros que aparecen en otros idiomas, incluso este periódico, Madridpress, estarían cometiendo una infracción sin ningún sentido, porque los negocios no miran el idioma, sino la rentabilidad y porque los negocios funcionan por la atención y la libertad que se da a las empresas y a los clientes. ¿Montilla sigue necesitando traductor para hablar con el vicepresidente Chaves?
Otro de los argumentos cargados de ignorancia del independentismo ha sido esgrimido por el ex presidente del Barcelona, al señalar que Cataluña podría tener una selección competitiva en un Mundial, como ahora con el equipo del Barça copando esa presunta selección, cuando Villa es asturiano, Iniesta, castellanomanchego, Messi, argentino, … o cuando el superequipo de Guardiola tuviera que disputar una impresionante liga catalana sin el Real Madrid como rival, y compitiendo con los respetables Girona, Nastic, Lleida o Sabadell.
Los políticos catalanes en vez de hacer negocio para Cataluña están hundiendo al soberano pueblo catalán que mucho debiera pensarse a quiénes vota, porque los pueblos lo que necesitan es trabajo y bienestar, sin importar si ir a Madrid o a París es viajar al extranjero en una Unión Europea sin fronteras.