Última actualización 13/09/2011@11:15:50 GMT+1
 |
| Santo Sepulcro (Foto: Alberto Peral) |
Israel se presenta como el destino perfecto para visitar en familia, porque su diversidad es tan grande que cada uno puede decidirse a hacer aquello que más le interese. Atracciones infantiles como MiniIsrael, un pequeño parque temático construido a base de maquetas y que representa el país entero; Kibbuts comunistas para vivir un tiempo en comunidad y participar en los trabajos del campo aprendiendo de paso la importancia de la ecología...
 |
| Cúpula de la Roca (Foto: Alberto Peral) |
Deportes sin límite en todo el territorio: buceo en Cesarea o en el Mar Rojo, senderismo biblia en mano buscando rincones emblemáticos, treking o excursiones en jeep por el desierto, bicicleta por la ciudad o por las afueras, surf en Tel Aviv, vela en San Juan de Acre, etc. Compras de alta gama o bien pequeños detalles en los mercadillos de las ciudades, en los zocos árabes del centro o en grandes y lujosos centros comerciales.
Hay para todos los gustos. También se puede optar por al turismo arqueológico o cultural, haciendo un recorrido por las ruinas y excavaciones más interesantes entre los que destacan Cesarea, Qumram, Massada o San Juan de Acre. Si olvidar, por supuesto, a todos aquellos que prefieran las peregrinaciones de carácter religioso a todos y cada uno de los lugares santos.
Como novedad, a la oferta se unen rutas arquitectónicas por la ciudad blanca de Tel Aviv, con todas esas hermosas casas modernistas; una ruta gastronómica, probando aquí y allá cuantos platos kosher uno se anime; o bien una ruta de salud, siguiendo los pasos de algunos reyes y emperadores hasta el Mar Muerto, donde las aguas del lago salado y los barros minerales son un auténtico disfrute para los sentidos y un merecido premio para el cuerpo después de un largo año de trabajo.
Sin olvidar, la ruta musical. Ahora que están tan de moda los conciertos titánicos como el famoso Festival de Massada. O tal vez, lo mejor sea hacer una mezcla de varias de estas posibles rutas para no perderse ni un detalle de Israel, aunque el tiempo sea un poco limitado.
A continuación algunas breves indicaciones que ayuden a trazar el itinerario perfecto. Los viajes suelen comenzar en Tel Aviv, ya que es lo más cercano al aeropuerto. Allí hay que pasear junto al mar, hasta la vieja ciudad de Jaffa. Durante el día la avenida Roschild presenta la Ciudad Blanca y una hilera de edificios modernistas y Bauhaus de lo más interesante. Subiendo por la costa están las ruinas de la ciudad de Cesarea, un palacio y un hipódromo junto al mar. Después Haifa, con sus inefables jardines de la secta Bahai.
Una especie de religión alternativa que con las aportaciones de sus fieles ha construido los jardines más hermosos del país. Y un poco más allá, San Juan de Acre. Una ciudad cruzada, con fortaleza incluida. Allí se rodó la película Éxodo de Paul Newman.
Hacia el interior, la pequeña ciudad de Nazaret, donde se presume que nació Jesús y donde se encuentran la iglesia donde nació la virgen y otros muchos lugares santos. Junto al mítico mar de Galilea, está la ciudad de Tiberias o Tiberiades. Allí se puede dar un paseo en barco por el lago.
Es un pueblecito encantador y hay un sinfín de pequeños detalles que visitar allí. Además en las inmediaciones se encuentra el Monte Tabor, el de la transfiguración que se narra en la Biblia, el monte de las Bienaventuranzas, que religiones a parte, es un punto geográficamente único que permite que la voz resuene a lo largo de todo el valle. Como si se empleara un micrófono. También está el pueblo de Magdala, de donde era María Magdalena.
Hacia el este, los Altos del Golán. Donde lo más interesante son los viñedos y las bodegas que comienzan a extenderse a lo largo del valle. Y hacia el sur, el Mar Muerto y el Sesierto de Judea. Deportes, salud, belleza y un paisaje de lo más peculiar. No hay nada que pueda compararse, creo que es lo más impactante de todo el país. Sin mencionar la fortaleza de Massada, una excursión obligatoria y Qumram, donde se encontraron los manuscritos de los esenios.
Por último, Jerusalén, la capital. Donde se encuentra el fantástico Museo de Israel que alberga los rollos del Mar Muerto. Y muchas otras cosas de gran interés para comprender el qué y el porqué de Israel. Hay que visitar La Iglesia de todas las Naciones, el Campo de los Olivos, el Jardín de la tumba, si es posible, la Explanada de las Mezquitas, el Muro Kotel u Occidental. Al atardecer el sol se refleja en la Cúpula de la Roca y es impresionante. Y el shabad también es un momento intenso. Si hay oportunidad de ver y acceder a los túneles, es algo especialmente recomendado.
El zoco árabe es una locura y los precios tampoco son tan buenos, pero hay que tener humor y regatear mucho. Esto se encuentra en plena ciudad vieja, que además está dividida en cuatro zonas: la judía, la musulmana, la armenia y la cristiana. En las inmediaciones de este maremágnum de puestos, está la Vía Dolorosa, el viacrucis de 14 estaciones que atravesó Jesús hasta llegar al Calvario. Allí está el Santo Sepulcro.
Más lejos, la Torre de David, la Iglesia de la dormición, la puerta de Damasco, el consabido Puente de Calatrava, idéntico a todos los demás, la Torre de la ciudad, el Parlamento e incluso, para los más morbosos, el Museo del Holocausto. En Israel hay un mundo entero que visitar y merece la pena reservar tiempo suficiente para hacerlo despacio y si es posible con toda la familia.