Intento de fuga de un narco italiano en Canarias
Última actualización 05/07/2009@16:17:25 GMT+1
Agentes de la Policía Nacional han frustrado el complejo plan del destacado narcotraficante italiano Giulio B. para fugarse de la prisión de Gran Canaria. La investigación, en la que ha colaborado también la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, ha permitido detener al grupo de apoyo, compuesto por tres personas, que pretendía hacer llegar con un zepelín teledirigido, las herramientas necesarias para la fuga.
La investigación comenzó el pasado mes de febrero cuando varios agentes tuvieron conocimiento de que varias personas podrían estar planeando un elaborado plan de fuga para el narcotraficante. Las primeras pesquisas permitieron saber que el grupo había remitido un paquete con los instrumentos necesarios desde Bérgamo (Italia).
Uno de los miembros del plan realizaba labores de contravigilancia de los funcionarios de prisiones desde un monte situado a unos 600 metros del centro penitenciario. Desde allí, y en una tienda de campaña camuflada, analizaba las medidas de seguridad y las torres de vigilancia gracias al uso de prismáticos y un teleobjetivo de gran angular. Además, había colocado sensores de movimiento en los alrededores de su posición para detectar la eventual presencia de cualquier persona que pudiera descubrirle.
Los investigadores decidieron poner en marcha el operativo para frustrar el intento de fuga. Además de la detenciones, se pudo interceptar el paquete enviado desde Italia y se efectuaron varios registros domiciliarios en los que, entre otros efectos, se encontró la tienda de campaña, el telescopio de gran angular, y hasta cartas enviadas por Giulio que contenían planos de la prisión.
La operación ha sido desarrollada por agentes de los GRECO Canarias y Levante de la Comisaría General de Policía Judicial, quienes han contado con la colaboración de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias.
ELABORADO PLAN
La estrategia consistía en usar, por radio-control, un zepelín de cuatro metros de largo con el objetivo de introducir un visor nocturno, un equipo de escalada y pintura de camuflaje en la celda de Giulio B. Una vez en su poder, éste se desplazaría hasta el lugar más elevado de la prisión para acceder a un punto concreto, previamente designado y que no contara con vigilancia, y poder así descolgarse hasta el exterior del centro.
En ese momento, un conductor le recogería y se trasladarían hasta algún país extranjero donde refugiarse, a la espera de conseguir documentación falsificada y poder así continuar gestionando transportes de estupefacientes a nuestro país.
Giulio B., de 51 años, estaba vinculado a una organización internacional dedicada a la introducción y distribución de grandes cantidades de estupefacientes en nuestro país. Fue detenido cuando pilotaba un hidroavión procedente de Mauritania cargado con 200 kilos de cocaína.