CHINCHÓN
Última actualización 09/11/2011@11:28:05 GMT+1
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, inauguró la restauración del Convento de las Madres Franciscanas Clarisas en Chinchón, en el que el Gobierno regional ha invertido 1,1 millón de euros a cargo del denominado 1 por ciento cultural, los fondos que se detraen del presupuesto de nuevas obras públicas para invertirlos en la recuperación de patrimonio histórico.
Las obras del convento, declarado en 1974 Conjunto Histórico Artístico, han consistido en la reparación de las cubiertas, su estructura, y acondicionado su interior, incluyendo la recuperación de su retablo. En resumen, se han subsanado las deficiencias que habían sido observadas en la estructura y cubiertas.
"Se ha restaurado y rehabilitado para mantener esta muestra del Patrimonio para que generaciones futuras puedan contemplar algo tan importante como este convento que, de no ser por la intervención de la Dirección de Patrimonio, estaría muy amenazada su permanencia por sus daños", apuntó Aguirre.
En la inauguración, Aguirre estuvo acompañada del vicepresidente y Consejero de Cultura y Deporte, Ignacio González, el viceconsejero de Hacienda, Enrique Osorio, y el director general de Patrimonio Histórico, José Luis Martínez-Almeida. En su visita, la presidenta puedo conversar con las monjas de clausura, quienes la obsequiaron con unas pastas realizadas por ellas mismas.
DEFICINCIAS EN LA ESTRUCTURA
Las obras han sido gestionadas por ARPROMA bajo el asesoramiento de la dirección general de Patrimonio Histórico y se han desarrollado entre 2007 y 2009.
Las deficiencias en la distribución de los empujes del edificio, que se remontan al momento de su concepción, unidas a las elevadas tensiones que se producían en la base de la cimentación entre la construcción y el terreno, hacían que la situación del edificio fuera precaria, tanto en su cimentación como en las fábricas de los propios muros y en las cubiertas.
Con el tiempo, la mala distribución de los empujes dio lugar a roturas bien visibles desde el exterior. La intervención en las cubiertas ha solventado estos problemas. Se han redistribuido los empujes, depositando el peso, que anteriormente soportaban los arcos torales, sobre los muros laterales.
La probada sensibilidad del edificio ante acciones externas, como fueron las obras de urbanización en una carretera cercana, indicaba la conveniencia de realizar un recalce de la cimentación, consolidando así la estructura, proceso que se efectuó mediante la introducción de micropilotes a ambos lados de cada muro para que se adhirieran a la cimentación existente.
En el interior también se realizaron obras de acondicionamiento puesto que presentaba agrietamientos tanto en los muros como en las bóvedas que se lavaron, enyesaron y pintaron desmontándose las redes de protección que se habían instalado anteriormente. Igualmente se procedió a implantar la instalación eléctrica y la megafonía en el edificio.
RECUPERACIÓN DEL RETABLO
El retablo que actualmente se encuentra en la capilla mayor fue colocado en 1995 y procede del convento de la Madre de Dios de Toledo, ya que el original barroco de la iglesia fue destruido en 1936.
Construido en madera dorada, estofada y policromada, está formada por dos cuerpos y tres calles, la central ligeramente más ancha, estructuradas en compartimentos. Remata en un ático con frontón triangular flanqueado por dos aletones con escudos y remates de pirámides, mientras que los cuerpos están rematados por entablamentos.
Las calles están separadas por columnas estriadas con superposición de órdenes, el cuerpo bajo de orden dórico, en el superior jónico y el remate corintio. El retablo reposa sobre un pequeño basamento decorado con temas vegetales.
Para completar la intervención en el conjunto del Convento, la Dirección General de Patrimonio Histórico autorizó un proceso de recuperación de las trazas originales del retablo, desmontando algunos elementos para efectuar el retranqueo de los mismos y eliminando las hornacinas para adecuarlas a su trazado original, devolviéndoles su carácter de encasamientos para albergar pinturas, exceptuando la hornacina central que mantenía su traza original.
MAZONERÍA
En cuanto a la mazonería, se procedió a la reintegración cromática y de volúmenes, así como a la desinsectación del soporte Convento del S. XVI La idea de fundar en la villa de Chinchón un monasterio surgió en el primer cuarto del siglo XVI por deseo de D. Fernando de Cabrera, I Conde de Chinchón.
Pero no es hasta octubre de 1596 cuando se firma en El Escorial las "Condiciones" de las obras del monasterio, con los maestros de cantería y albañilería Juan de Heras, Pedro de Pedrosa y Juan de Bozarraiz, que estaban trabajando en las obras de El Escorial.
En 1597, comenzaron las obras según los planos realizados por Nicolás Vergara "el Mozo", maestro mayor del Arzobispado de Toledo, con la supervisión del padre jerónimo Fray Antonio de Villacastín.
En 1653 se firma un acuerdo de fundación con la orden de San Francisco, por el que llegan varias monjas procedentes del Monasterio de Descalzas Reales presidido por la nueva abadesa Sor Juana de la Santísima Trinidad, hija de los Marqueses de Villena y prima de los fundadores, junto a los propios Condes, el General de la Orden y los obispos de Cuenca y Términa.
La superficie del conjunto es prácticamente rectangular delimitado por un muro de ladrillo con cajones de mampostería. El acceso se realiza por una fachada de piedra caliza y se distribuye en torno a un claustro cuadrado, siendo lo más interesante del convento formado por dos pisos con galerías sustentadas con arcos de medio punto.
Desde la portería se accede por un pasillo a la iglesia, derivada del modelo herreriano de Santo Domingo el Antiguo de Toledo.
A ambos lados de la cabecera se sitúan la sacristía, con acceso directo desde el presbiterio y el coro de monjas comunicado con el convento, mientras que a los pies de las naves se sitúa otro coro de doble altura y más grande que el anterior.
Entre las obras de arte que se conservan cabe reseñar el mausoleo de mármol negro y jaspe rojo del V Conde de Chinchón, D. Francisco fausto, formado por un arquisolio vacío de medio punto, coronado por el escudo condal en el tímpano, está realizado en mármol blanco al igual que los dos angelotes que lo sujetan.