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Última actualización 13/02/2010@10:51:33 GMT+1
España tiene fenómenos de intoxicación más lesivos que los que pueda crear un almacén de residuos nucleares. Que al menos una decena de pueblos hayan tomado la decisión de optar a albergar una industria que puede proporcionarles trabajo y dinero, en los tiempos que corren, demuestra que aún quedan celtíberos valientes en un país que se acostumbró al adocenamiento, la subvención y los discursos quejicas que proclaman algunos gobernantes de cuyo nombre la Historia no dejará muchos parabienes.
Leo en Madridpress una noticia en estos días: “El consumo abusivo de alcohol, causa más frecuente de intoxicación en adolescentes”. No se ve a las multitudes enarbolar pancartas diciendo que el alcohol perjudica la salud, aunque sí los llevan, por ejemplo, las cajetillas de tabaco: “Fumar puede matar”.

Seguramente, causa más toxicidad el humo del tabaco en los pulmones y los lingotazos de whisky en el hígado de miles de personas que la instalación del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares.

Claro que nada exime de los accidentes que pudieran producirse, como se producen a diario accidentes en las carreteras españolas y tampoco nadie sale a la calle a protestar pidiendo que los coches no puedan correr a más de 120 kilómetros / hora, cosa que se lograría frenando la capacidad de los motores, ¿cierto?

El discurso antinuclear se pierde en la época hippy. La tecnología ha avanzado lo suficiente como para no temer, aunque por lo que se ve, muchos lo temen sí. Los municipios que piden el ATC habrán pensado como el guerrero Aquiles, camino de Troya: “todos morimos, da igual la forma”. Y mientras tanto, a vivir y, seguramente, mejor que los negativistas.

Además, a todos nos gusta levantarnos, poner la calefacción, la tele, enchufar el microondas para calentar el café, escuchar la radio, encender el ordenador, dar la luz por la noche, planchar, tener un frigorífico en casa, la maquinilla de afeitar, llamar por teléfono, subir en el ascensor, etcétera: ¿cuánta energía consumimos gracias a la producción nuclear? Si retiramos las centrales nucleares, ¿a qué nivel se reducirá el bienestar?

Aunque da la impresión de que muchos quieren vivir bien, pero que las ATC y las centrales estén muy, muy lejos, a ser posible, en el Tercer Mundo, del que sólo nos acordamos cuando pasan cosas como en Haití.
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